Consulta Médica Dr. Calabuig

Ozonoterapia

1.- EL OXIGENO, EL MOTOR DE LA VIDA

 

Sin oxígeno, no hay vida. Podemos dejar de comer durante algunas semanas, dejar de beber durante algunos días, pero no podemos estar sin respirar más de unos minutos: estamos inmersos en un ambiente de oxígeno, como los peces lo están en agua.

La atmósfera contiene un 21% de oxígeno, que supone el 52% de la masa de la corteza terrestre. Asímismo, la mayor parte de los elementos de nuestro cuerpo (65%) son oxígeno; es decir, somos oxígeno.

Cada célula necesita oxígeno para su metabolismo. Si les falta, las células mueren, y cuando escasea, en vez de respirar, fermentan y degeneran.

 

EL OXIGENO NACIENTE

El ozono (O3) es un gas, una forma alotrópica de oxígeno, una molécula compuesta por tres átomos de oxígeno. La existencia del ozono fue supuesta desde 1840 por Van Marum, que notó su olor en el aire atravesado por descargas eléctricas, y fue finalmente descubierto y denominado - del término griego "ozein", oler - en 1871 por Schömbein. Científicos como Marignac, Becquerel y Fermi investigaron y establecieron la naturaleza del ozono, y su fórmula química y constitución fueron más tarde determinadas y dadas a conocer por las investigaciones de J. L. Soret.

En la Naturaleza, constituye la capa protectora encargada de filtrar las radiaciones ultravioletas del sol.

El ozono terapéutico (medicinal) es O2 con una pequeña cantidad de O3.

Aunque químicamente el ozono sea oxígeno, tiene unas propiedades físicas distintas. Los tres átomos de oxígeno de la molécula de ozono determinan que sea muy inestable y rápidamente se convierta en O2, liberando un átomo de oxígeno (O_) que se combina con otro para formar O2. Así, el ozono se convierte en pocos minutos en oxígeno, desprendiendo un átomo de oxígeno in statu nascendi.

La extraordinaria acción terapéutica del ozono médico es debida a este oxígeno naciente.

Los primeros datos del ozono en el uso médico datan de la Primera Guerra Mundial, cuando se comprobó su extraordinario poder desinfectante sobre heridas de guerra. A partir de la década de los 50’ y los 60’, en Gran Bretaña, se realizan investigaciones y estudios encaminados a su incorporación al arsenal terapéutico. Así, en Italia, en Facultades  de Medicina y Hospitales de Roma, Florencia, Bolonia, Nápoles, Milán, etc, las investigaciones durante esos años, y los resultados obtenidos, conducen a la creación de la Asociación Científica Italiana de Ozonoterapia (1983). Posteriormente, se crean Asociaciones Nacionales de Aplicación de Ozono (Alemania en 1988, Austria, Bélgica, Gran Bretaña, Rusia, Grecia, México, Argentina, etc) y trasnacionales (Asociación Iberoamericana de Aplicación de Ozono en 2006).

En varios de estos países (Italia y Grecia, entre otros) el Sistema de Salud incluye entre sus prestaciones los tratamientos con ozono para problemas angiológicos y vasculares desde el año 1991.

En España, la primera utilización médica del ozono data de principios de los años 80’ por el doctor Sala Planells, para el abordaje y tratamiento de problemas angiológicos y vasculares de extremidades, comenzándose la aplicación de ozono en Unidades de angiología y creándose Unidades de Ozonoterapia dependientes de Centros de Investigación o de Clínicas como Teknon, Quirón, etc.

En el año 1999 comienzan a realizarse tratamientos con ozono en patologías traumatológicas y reumatológicas por el Dr. D. Angel Portela, en la Clínica Rúber (Madrid), lo que significa un paso más en su conocimiento por el gran público y que llevaría, en el año 2001 a la creación, en Madrid, de la Sociedad Científica Española de Aplicación de Oxigeno-Ozono Terapia.